Que recognito escondite al que te afanaste sin pensar, que en un tiempo sin medida lo tendrías que soltar
Son mis noches y mis días, auroras que anochecen. Y diluvios, de los llantos que he osado llorarte ingrato y despiadado.
Así es a ti te hablo a ti te escribo, a ti a a nadie a la vez.
A mi soledad que me carcome, y disfruto masoquista-mente a esto que escarmiento.
Son santos, he incrédulos, los que me persiguen hasta por debajo de mi sombra, sin saber que nunca me tendrán.
Soy como resucitar a un muerto, soy una especie de utopía que nadie ha imaginado, soy la mujer que nunca esperaste más la que siempre llegó, soy un ruido ensilenciado del soliloquio de tu alma, tengo mil y un comparaciones incomparables. Soy impensable he inimaginable.
Mi cuerpo tal cual curvas de guitarra, jamás será tuyo, ni de nadie. Eso que todos necesitan, y hasta se enferman de tanto pensarlo, ese afanoso acto sexual con el que se desvelan cientos de hombres, esas chicas de revista que se exhiben y se venden, no me importa lo que diga la sociedad.Soy el agnosticismo en carne viva, el escepticismo sin medida y soy inclusive una clase de Atea que cree en un Dios, que nadie conoce y que nadie jamás conocerá.
1 comentario:
Mari, deberías continuar alimentando este sitio... Besitos!!!!
Publicar un comentario